Se supone que a los policías de la UIP los entrenan especialmente para aguantar momentos de tensión psicológica. Estas actitudes deberían al menos ser causa de abrir un expediente disciplinario, como mínimo. Además de actuar con premeditación y alevosía. Y por si fuera poco habiendo sido entrenado para dar los golpes en zonas muy determinadas del cuerpo.
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